ORGULLO MARICA. Conversaciones con Cesar Cigliutti / SOTO FACU

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“En la secundaria empezó la cosa de ser marica; en la primaria no. Yo me moría por las muñecas de mis hermanas. Mi mamá tuvo actos muy fuertes. Una vez me puso un vestido. Me paró en la mesada de la cocina y yo me moría de vergüenza porque pasaban los soldados, uno que para mí era como un segundo papá, y yo estaba muerta de vergüenza…”. “Cuando nosotras empezamos a trabajar con las travestis fue duro, hasta en mi trabajo me
decían ‘¿pero qué tienen que ver las travestis con ustedes?’; y nuestra propia comunidad también lo decía. ‘Ellas tienen otra forma de ser’, decían.
‘Ellas se prostituyen, y nosotras no…’”. “El SIDA, querida, nos desbastó. El SIDA fue tremendo… Toda esa generación… Mucha gente no quería saber que lo tenía…”. “Cuando murió Carlos (Jáuregui) hicimos una Marcha con el ataúd envuelto en la bandera del arco iris llevándolo por Avenida de Mayo, de Plaza de Mayo al Congreso. A Carlos le gustaban mucho las comedias musicales y nos había pedido que le pusiéramos la música de Los Miserables.
Un activista había llevado el compact-disc y lo pusimos. Pero yo no me la banqué. Me parecía que no combinaba y pedí que la sacaran. No iba
con el sentimiento que había en el aire…”.